No sé si puede considerarse como una muestra más del sesgo hacia lo visual frente a lo sonoro de nuestra cultura occidental, o quizá simplemente una prueba de mi desconocimiento de la mitología clásica... Sea como fuere, la cuestión es que no hace mucho tiempo que descubrí algo que, no me importa reconocer, ignoraba completamente. En la versión del poeta latino Ovidio del famoso mito de Narciso (recordemos, el joven hijo de dios y ninfa, cuya hermosura era tal que no debía nunca contemplar su propia imagen, pues moriría), interviene también de forma decisiva una protagonista femenina algo más anónima, pero cuyo nombre nos resulta muy familiar a todos los audiófilos: Eco.
